No es un cojín.
Es una práctica.
Cuando te sientas sobre un cojín de meditación hecho a mano, lo notas. La espelta se adapta a tu cuerpo. La tela respira. El peso es justo.
No hay máquina que replique eso. Por eso cosemos cada pieza una a una, con el tiempo que merece.
1
Espelta esterilizada ecológica
Relleno natural que se moldea a tu cuerpo
2
Telas veganas certificadas
Sin origen animal, respetuosas con el entorno
3
Costura artesanal doble
Cremallera lateral para lavar la funda
4
Revisada por Elvira antes de salir
Monitora de yoga. Cada pieza, personal.